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Así están acabando con el paisaje submarino de San Andrés

Así están acabando con el paisaje submarino de San Andrés

La vida marina y las colonias de corales que existen en San Andrés están en peligro. 

La falta de boyado en el atolón Little Reef, ubicado 200 metros al noreste de la bahía de San Andrés, ocasionó que desde hace cuatro meses las embarcaciones como lanchas y jet-ski (motos acuáticas) a su paso generen un daño irreversible a este ecosistema.

 

Little Reef es una pequeña barrera de coral en San Andrés, que aunque es un área marina protegida se encuentra en estado de gravedad. 

En el lugar existen los denominados corales cerebros (Diploria Strigosa), los cuales abundan en el lugar, pueden llegar a vivir hasta 900 años y forman una superficie acanalada con laberintos; sin embargo, el paso de embarcaciones podría acabar con este atractivo de la isla. 

El director de Coralina, Durcey Stephens Lever, denunció que por lo menos el 30 por ciento del coral ‘Cuerno de Alce’ fue arrasado durante la última semana de enero de este año, abriéndole un catastrófico 'canal', por el paso indebido de lanchas y jet-ski que ofrecen el servicio turístico en la isla.

Incluso imágenes del diario local 'El Isleño' revelan cómo las aspas de dichas embarcaciones generan los cortes en los corales cerebro y 'Cuerno de Alce'.

La situación se viene presentando desde noviembre del 2018 con la falta de boyado, el cual permanece dañado desde esa fecha y las autoridades no han realizado las labores para repararlo. De acuerdo con Coralina, los trabajos de esta entidad para repararlo eran constantes; no obstante, era a diario que se producían daños en el boyado y ninguna otra institución contribuía a mantener esta protección.

“Estamos perdiendo la batalla por la protección de Little Reef”, manifiesta Stephens Lever.

El director de Coralina añadió que la entidad no ha contado con el apoyo suficiente para la protección del ecosistema, teniendo en cuenta que cada vez que algún funcionario está en Little Reef termina con amenazas. 

“Las personas que lo hacen –perdóneme que lo diga– no están preparadas y lo único que buscan es su ‘desvare’. Desafortunadamente la informalidad nos está matando”, señaló.

Stephens Lever agregó que solo hasta el segundo semestre del año se pondría el boyado, inversión que sería de hasta 15 millones de pesos, pero que debe ir de la mano con campañas de control y vigilancia tanto de la Policía Ambiental como de Guardacostas. 

“Esto va ir acompañado de sanciones, esperamos que para esa época Guardacostas ya tenga sus propios jet-ski y que podamos hacer todo un trabajo más fuerte y articulado”, manifestó.

La comunidad, entre tanto, reclama por la desidia que han tenido las autoridades para controlar las graves afectaciones al paisaje submarino de San Andrés; además, la falta de control a operadores turísticos que no tienen el conocimiento necesario, utilizando embarcaciones para visitantes que terminan malogrando a su paso las corales.

Buscan proteger los corales

Las ‘guarderías’ de coral hacen parte del proyecto de ‘Restauración coralina a gran escala en la Reserva de Biosfera Seaflower’, implementado por el colectivo ‘Corales de Paz’ y apoyado por Conservación Internacional Colombia; la Gobernación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; y su autoridad ambiental, Coralina. 

En estos viveros, se han ‘sembrado’ fragmentos con diferentes organismos coralinos que se encuentran en peligro crítico de extinción, para que al adquirir un tamaño adecuado se trasplanten a zonas submarinas degradadas en diferentes puntos de las islas, bajo el cuidado de pescadores artesanales, biólogos y profesionales de Coralina, además de otras instituciones que hacen parte del programa.

Fuente: El Tiempo